Excavaciones de Laquis


La astraca de Laquis: renace la era de Jeremías.
    
Foi encontrada nas ruínas do
Laquis

  En las excavaciones de Laquis, una ciudad palestina en el suroeste, los hallazgos más asombrosos son una cartas incrustadas en una capa de carboncillo quemado y cenizas. Su número es de dieciocho y estaban escritas en hebreo, en una antigua escritura fenicia. Se descubrieron tres cartas más en expediciones posteriores durante 1938.

Casi todas las cartas fueron escritas por alguien llamado Hoshiah, que estaba asentado en algún puesto militar, a Jaosh, quien evidentemente tenía el puesto más alto en la guarnición de Laquis. Era la época de la invasión babilónica en Palestina muchos, años antes de la caída de Jerusalén en el año 586 a.C. Los babilonios atacaron y quemaron parcialmente Laquis diez años antes del reinado de Joaquín. EStas cartas en particular estaban en la capa de cenizas que representan la destrucción final de la ciudad. Según esto, tendrían la fecha del 586 a.C. , cuando Nabucodonosor hizo el sitio final de Jerusalén y también de Laquis y Azeca.



Identificación de Laquis
Amarna letters
Cartas de Amarna  

Este gran montículo, uno de los mayores ocupados en Palestina, se ubica cuarenta y ocho km al suroeste de Jerusalén, y treinta y dos km tierra adentro del Maditerràneo, y ochenta km al oeste de Hebrón. Se le menciona en las cartas de Amarna y en fuentes egipcias anteriores. Su importancia estratégica la atestigua el hecho de ser la ruta principal del centro de Palestina a Egipto. Desde allí se domina el paisaje del rico Sefela (terreno que desciende a la planicie costera). La ciudad fortaleza constituía una barrera ideal entre las llanuras filisteas y el elevado terreno de Judá. Era una de las principales ciudades fortificadas de Judá y uno de los baluartes que los israelitas tomaron en su conquista de palestina (Jos 10:31-35). El sitio de Umm-Lakis fue el primero que se pensó que correspondía a Laquis. Luego, Sir Filinders Petrie, pionero en la arqueología, buscó la ubicación de Tell el-Hesy. Willian Foxwell Albribht identificó finalmente la ubicación correcta en el gran montículo de Tell el-Duweir.

Nabucodonosor capturó Laquis del 588-586 a.C. (Jer 34:7). Huellas de un gran incendio en el camino que lleva al portón y al muro adyacente muestran que los atacantes provocaron un incendio, para lo cual, cortaron olivos vírgenes que sirvieron de combustible.    



Excavaciones en Laquis

La expedición arqueológica Wellcome-Marston en 1993 comenzó la sobras en este lugar bajo la dirección de J.L. Starkey. En 1938 Starkey fue asesinado por bandoleros árabes; por lo que, Lankester Herding y Charles H. Inge continuaron con la obra.

Además de las evidencias de una ocupación anterior, Laquis reveló el asentamiento de los hicsos alrededor de 1720-1550 a.C. Estos pueblos invadieron Egipto durante este período. Se descubrió una zanja de defensa típica de los hicsos o fosa, con una rampa de arcilla y cal que aparentemente servía de cerca para los caballos. En la fosa se excavaron tres templos egipcios cananeos construidos entre 1450 y 1225 a.C. También se encontró un templo persa de un período muy posterior. Los cementerios en Laquis contenían una gran cantidad de alfarería, joyas, escarabajos y esqueletos como evidencias. También había un pozo de sesenta metros de profundidad para el suministros de agua que no fue terminado (lo que corresponde a restos de una tremenda obra de ingeniería). Un pozuelo de 25 metros termina en rectángulo de 24 por 21 metros. El objetivo era la construcción de un sistema de suministro de aguas que fuera mucho más largo que el de Ezequías para Jerusalén en el túnel de Siloé y comparable a los sistemas similares de Gezer y Meguido.

De las excavaciones en Laquis se extrajo una gran cantidad de material inscrito. Una daga de bronce de alrededor del 1700 a.C., que contiene cuatro signos pictográficos, muestras de antigua escritura. Un pocillo y un aguamanil contiene rastros de la misma temprana escritura como la que se encontró en Serabit el-Khadem. Se halló el nombre “Gedalías” en la manija de un jarro y puede corresponder al del oficial que Nabucodonosor puso sobre la tierra despuès de la caída de Jerusalén (cf. con Jer 40-42).



Contenido de las cartas de Laquis

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Pero de todos los descubrimientos en Laquis, el más importante son las cartas de Laquis. Estas se pueden describir brevemente como sigue a continuación: La carta 1 enumera nombres, la mayoría de los cuales se encuentran en el Antiguo Testamento. Las cartas 2 y 5 consisten mayormente en saludos. la carta 3, la más larga, contiene la mayor información. Habla de los movimientos de las tropas judías y hace una nota interesante sobre un profeta anónimo y su palabra de advertencia. La carta 4 establece que Hoshiah, pese a que observaba las señales  de Laquis, no pudo ver las de Azeca. Azeca bien pudo caer anteriormente, porque esta carta establece: “Estamos alerta por la señal de la estación en Laquis según todas las señales que ustedes están dando, debido a que no podemos ver las señales de Azeca”. La carta 6 contiene la expresión bíblica “desmayar las manos de los hombres”. Esto nos recuerda a Jeremías, quien usa una expresión similar (Jer 38:4).


Importancia histórica de estas cartas

Las cartas de Laquis nos otorgan una visión independiente de las condiciones en que se encontraba Judá en los últimos días antes de la caída de Jerusalén. Cuando avanzó el ejército neobabilónico, se selló la condena de Jerusalén; a diferencia de su liberación bajo los asirios, con Senaquerib, como predijo Isaías (2 R 19:20, 32-36). Implacablemente, Nabucodonosor avanzó a la ciudad después de un terrible sitio de dieciocho mese en el 587-586 a.C. Se derribaron las paredes de la ciudad, se quemaron las casas y el Templo, y la gente fue llevada hacia el cautiverio (2 R 25:1-12).

Jeremías ejerció su difícil ministerio durante estos tiempos de angustia. La referencia que hace a Azeta y Laquis es la más interesante. “Y el ejército del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalén, y contra todas las ciudades de Judá que habían quedado, contra Laquis y contra Azeca; porque de las ciudades fortificadas de Judá éstas habían quedado” (Jer 34:7).

Se ha identificado a Tell Zakariya, en la región de la Sefela, como Azeca. En 1898, Frederick K. Bliss, de la Fundación Palestina de Exploración, excavó el área. Tenía fortaleza interiores sostenidas por ocho torres enormes.

Las cartas de Laquis abarcan el periodo justo anterior a la caída de la ciudad y presentan la misma condición de tumulto y confusión que se muestra en el libro de Jeremías. Numerosos nombres de lugares que aparecen en la Biblia se encuentran en las cartas, así como los nombres personales. Osaías aparece en Jeremías 42:1 y en Nehemías 12:32. Se refiere a Dios con las cuatro letras YHWH, que son las consonantes del nombre “Jehová” o “Yavé” (Yahweh). También es interesante resaltar que muchos de los nombres masculinos tienen terminaciones Yavé. Se habla de un profeta como Jeremías con estas letras, pero es posible que no se trate del mismo profeta que conocemos.

Tan completa fue la destrucción que provocaron los babilonios que le tomó muchos siglos a Judá recuperarse. El remanente que regresó era pequeño y estaba débil. El pequeño estado Judío acuñó sus monedas con el nombre “Yehud”, esto es, Judá. pero esto no ocurrió hasta después del año 300 a.C., cuando aparecieron restos arqueológicos sustanciales, y aun así no eran abundantes. Ciertamente, los babilonios realizaron una tarea muy completa al destruir el poder judío por muchos siglos.



La importancia paleográfica de las cartas

Al estar escritas en hebreo bíblico, como el Antiguo Testamento, y con similitudes en cuanto a vocabulario y estilo con el libro de Jeremías, estas cartas tienen gran importancia paleográfica. Ellas ayudan al estudioso a dibujar la evolución del alfabeto hebreo preocupándose de la formación de las letras y de su estilo. También ellas nos permiten ver cómo aparecen las Escrituras del Antiguo Testamento que ya estaban escritas.     

De seguro, resultan fascinantes las investigaciones de este tipo, que hacen posible que el investigador retroceda en el tiempo y vea cómo se desarrolló el lenguaje del A.T. Se dan grandes pasos en el campo de la investigación. Es una de los puntos fidedignos en los estudios bíblicos originales. Este tipo de estudio es de inmenso valor ya que amplía los antecedentes históricos y aclara las Santas Escrituras en el plana humano.  

1 comentario:

  1. Esto no es solo historia muerta, la destruccion de Jerusalén fue predicha con casi 200 años y vemos que la palabra de Dios se cumplió con pasmosa exactitud...así también se cumplirán las profecías que ÉL ya dio y que hablan de ese futuro maravilloso que muy pronto veremos cuando ese mismo Dios Jehová limpie nuestro hermoso planeta y "se haga su voluntad, como en el cielo también sobre la tierra"

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